¿Por qué? No sé. Es lo que me sale. Al fin y al cabo todos pensamos, algunos simplemente lo hacemos con palabras tan sórdidas y tan irreales como éstas, compuestas por millones de píxeles brillando en una pantalla. Y muchos pensarán que uno es un idealista, que escribe creyendo que va a cambiar el mundo. Y a lo mejor a alguno le vienen bien un par de millones de píxeles que se le escapan a esta cabeza...
domingo, 27 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
RK
Nobody said that it was easy
Nobody said that this is how it should be
I wanna be I wanna dream I wanna see what we are missing
Every step you take I'll walk you throught it
Even when you break I'll put it back together
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
I know your past has made you cautious
Iknow the future is more than you can see
But I believe, I believe we can kick the door wide open
Every step you take I'll walk you throught it
Even when you break I'll put it back together
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
We can turn this thing all around
We can make it with our hands untied
I will stand up, stand up
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
Nobody said that this is how it should be
I wanna be I wanna dream I wanna see what we are missing
Every step you take I'll walk you throught it
Even when you break I'll put it back together
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
I know your past has made you cautious
Iknow the future is more than you can see
But I believe, I believe we can kick the door wide open
Every step you take I'll walk you throught it
Even when you break I'll put it back together
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
We can turn this thing all around
We can make it with our hands untied
I will stand up, stand up
If they try to throw you to the ground
If they wanna kick you when your down
Even if there's no one else around
I will stand up, stand up for you
Always you and me never gonna stop what we believe
Even if the world is on it's knees I will stand up
Stand up for you
viernes, 25 de febrero de 2011
The Catcher in the Rye
Antes de salir, revisó sus bolsillos, asegurándose de tener todo lo necesario. Sí, ahí estaba, la sentía pesada dentro de su abrigo. Buscó las llaves y algunos cigarrillos, revolviendo entre las pilas de discos. Desde los pósters y fotos que caían a su paso, la misma cara lo observaba detrás de unos anteojos perfectamente redondos. Sintió un ardor en la sien al ver esos ojos llenos de hipocresía, rebalsando de talento divino.
La música lo invadía todo, electrizante, revolucionaria, una melodía como nunca nadie había compuesto antes. Una y otra vez los versos se recitaban en su mente, sonando desde hacía varios días, estrofa a estrofa, riff a riff. Tomó uno de los discos y salió.
Caminó varias cuadras bajo el frío, fumando y oyendo todavía esa canción. Cuando llegó, esperó en la puerta del edificio encendiendo otro cigarrillo. El sol empezaba a esconderse cuando escuchó el ruido de la puerta, vio su silueta aparecer entre las sombras, tan pequeño. No estaba solo, ella estaba ahí también. Fue directo hacia él, le tendió una mano temblorosa y el disco. Esperó mientras él garabateaba sobre su propia cara, enseguida le devolvió una mirada transparente entre los cristales. Ya no era de papel.
Lo vio alejarse con andar audaz y despreocupado, era tan irreverente como siempre había creido. De nuevo sintió ese ardor en la sien, pero era tarde, ya se había ido. Sacó un libro de su bolsillo y empezó a leer algunos pasajes, sus favoritos. La noche entraba cada vez más y el frío era insoportable. No tenía registro de las horas pasadas, estaba totalmente oscuro cuando lo vio regresar, ella todavía junto a él. Volvió a invadirlo una sensación quemante, un odio, un deseo irrevocable de vencer al hombre tras el mito, de llevar sus propias palabras a la inmortalidad.
Dentro de su campera, el metal helado latía, cargado y listo para actuar. Empuñó el arma y con voz calma lo llamó:
- Mr. Lennon...
La música lo invadía todo, electrizante, revolucionaria, una melodía como nunca nadie había compuesto antes. Una y otra vez los versos se recitaban en su mente, sonando desde hacía varios días, estrofa a estrofa, riff a riff. Tomó uno de los discos y salió.
Caminó varias cuadras bajo el frío, fumando y oyendo todavía esa canción. Cuando llegó, esperó en la puerta del edificio encendiendo otro cigarrillo. El sol empezaba a esconderse cuando escuchó el ruido de la puerta, vio su silueta aparecer entre las sombras, tan pequeño. No estaba solo, ella estaba ahí también. Fue directo hacia él, le tendió una mano temblorosa y el disco. Esperó mientras él garabateaba sobre su propia cara, enseguida le devolvió una mirada transparente entre los cristales. Ya no era de papel.
Lo vio alejarse con andar audaz y despreocupado, era tan irreverente como siempre había creido. De nuevo sintió ese ardor en la sien, pero era tarde, ya se había ido. Sacó un libro de su bolsillo y empezó a leer algunos pasajes, sus favoritos. La noche entraba cada vez más y el frío era insoportable. No tenía registro de las horas pasadas, estaba totalmente oscuro cuando lo vio regresar, ella todavía junto a él. Volvió a invadirlo una sensación quemante, un odio, un deseo irrevocable de vencer al hombre tras el mito, de llevar sus propias palabras a la inmortalidad.
Dentro de su campera, el metal helado latía, cargado y listo para actuar. Empuñó el arma y con voz calma lo llamó:
- Mr. Lennon...
martes, 22 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
El Impulso
Andaban de la mano por las calles de siempre. Él hablando de sueños, ella soñando a la par. El sol estaba bajo, tibio, el viento les enredaba el pelo, mirándola se le ocurrió que no había en el mundo un ser más hermoso. Apretó más los dedos y sintió el calor de su pulso sereno, sus ojos lo atravesaban con una profundidad sincera, como si estuviera viendo más allá, ahí en ese rincón donde guardaba sus tesoros. Su pureza, su más noble esencia, ella lo veía todo y eso lo hacía temblar. No, no le daba vergüenza, tampoco miedo. Era algo distinto lo que sentía, otra cosa, un nudo en el pecho, ganas de saltar, de ofrecerle mil palabras y su corazón en un segundo..
Te amo, le dijo. Y era verdad.
Te amo, le dijo. Y era verdad.
martes, 8 de febrero de 2011
sin título IV
no me queda más que escribir estas letras teñidas de sol,
no puedo sino cerrar los ojos y que seas lo último que pienso cada día,
mirarte y sentir que es tu magia lo que me da vida,
y que si me das la mano, no me voy a caer
y que el camino no es el mismo sin tus pasos
es lo que me pasa y no hay otra forma
sos vos, y no hay otro.
no puedo sino cerrar los ojos y que seas lo último que pienso cada día,
mirarte y sentir que es tu magia lo que me da vida,
y que si me das la mano, no me voy a caer
y que el camino no es el mismo sin tus pasos
es lo que me pasa y no hay otra forma
sos vos, y no hay otro.
lunes, 22 de noviembre de 2010
los perdidos
y quienes somos sino los otros? los que cruzamos la calle por la esquina y no necesitamos anteojos para ver el sol. no sabemos lo que es el miedo y jugamos aunque nos digan que ya somos grandes para soñar. acá estamos nosotros, los que comemos golosinas de colores y nos reimos porque estamos vivos, porque nos gustan esas cosas que nadie entiende.
viernes, 19 de noviembre de 2010
te quiero

"Te quiero desde que empecé a conocerte; desde que supe qué te hacía feliz y qué te ponía triste.
Te quiero porque tú también sabes quién soy yo y eso me llena de paz.
Te quiero porque puedo darte lo que necesitas y me siento capaz de hacerte sonreír.
No conozco todas tus hojas, pero sé dónde tienes tus raíces y ya he probado la dulzura de tus frutas.
Te quiero porque estoy seguro de que me quieres.
Siempre me lo dices, siempre te lo digo.
Al amor le gustan las palabras..."
Pipo Pescador - Libro de Cabecera
lunes, 8 de noviembre de 2010
y además vos sos el sol
llueve y estás en cada gota, salgo a la calle a llenarme de vos, el viento lleva tu magia, te siento y me rio aunque no estés, porque sé que te reís también aunque no entendés por qué, aunque no te imaginás que acá del otro lado estoy bajo la lluvia porque tiene tus colores, porque trae tu olor, porque sos el aire, y yo te respiro.
lunes, 25 de octubre de 2010
Go to the mirror / Smash the mirror
A medida que se acercaban se miraron por unos instantes, ella con ojos vacíos, él lleno de cansancio. Mientras tomaba asiento y un poco obligada por las circunstancias, se imaginó la escena vista desde afuera. Le pareció que debía verse ridícula, como si formara parte de un cuadro surrealista. Él la veía inmóvil, con la mente viajando quién sabe a dónde, el pelo recogido casi por casualidad, los labios entreabiertos y deliciosos y esa cara de incompatibilidad con el contexto. Le pareció que estaba más linda que nunca.
Cuando estuvo todo listo ella sintió otra vez que las circunstancias le imponían ciertas reglas tácitas a su comportamiento, la obligación de hablar fue mayor que las ganas de decir algo.
Mirándolo apenas a través del grueso vidrio y con el pulso firme de todo corazón destrozado, levantó el auricular. Él al otro lado hacía lo mismo, con las manos forzadas a permanecer juntas, como alguna vez habían estado las suyas y las de ella.
Así estaban los dos ahora, unidos en esta especie de espejo roto, dos reflejos distintos moviendose a la par por última vez, dos dimensiones envueltas en una habitación sin ventanas y sin futuro, un mismo camino bifurcándose y el olor espeso de la despedida en el aire.
Ya no voy a volver, le dijo sin tristeza, pero sabiendo que esa voz no era la suya. Sin esperar respuesta y sin siquiera colgar el comunicador se levantó e intentó no darse cuenta cómo la miraba ni cuántas veces sus puños se agitaron contra el vidrio.
Caminó hasta la puerta de salida y comprendió que era ella la que caminaba hacia el patíbulo, era ella la que iba de vuelta a esa celda oscura y húmeda, a esa otra vida que le había tocado. Se detuvo con la mano en el picaporte sintiendo que estaba por salirse de la ruta de una vez y para siempre, no más rotondas, no más retomar y volver a andar, era cuestión de llegar a destino. Miró por sobre su hombro y lo vio sentado todavía, con ambas manos aferrando ese absurdo teléfono y los ojos empapados fijos en ella, suplicantes pero ciegos, llenos de un amor inmenso por una persona que ya no existía, por un corazón que había dejado de latir.
Volvió a observar su mano pálida en la puerta, bastaba sólo hacer una mínima fuerza y girar... a lo lejos escuchaba los golpes desesperados que retomaban contra el vidrio, hacía falta dar media vuelta y un par de pasos... en su cabeza, la última palabra se debatía irrevocablemente mientras intentaba imaginarse cuál de las dos muertes sería peor.
Cuando estuvo todo listo ella sintió otra vez que las circunstancias le imponían ciertas reglas tácitas a su comportamiento, la obligación de hablar fue mayor que las ganas de decir algo.
Mirándolo apenas a través del grueso vidrio y con el pulso firme de todo corazón destrozado, levantó el auricular. Él al otro lado hacía lo mismo, con las manos forzadas a permanecer juntas, como alguna vez habían estado las suyas y las de ella.
Así estaban los dos ahora, unidos en esta especie de espejo roto, dos reflejos distintos moviendose a la par por última vez, dos dimensiones envueltas en una habitación sin ventanas y sin futuro, un mismo camino bifurcándose y el olor espeso de la despedida en el aire.
Ya no voy a volver, le dijo sin tristeza, pero sabiendo que esa voz no era la suya. Sin esperar respuesta y sin siquiera colgar el comunicador se levantó e intentó no darse cuenta cómo la miraba ni cuántas veces sus puños se agitaron contra el vidrio.
Caminó hasta la puerta de salida y comprendió que era ella la que caminaba hacia el patíbulo, era ella la que iba de vuelta a esa celda oscura y húmeda, a esa otra vida que le había tocado. Se detuvo con la mano en el picaporte sintiendo que estaba por salirse de la ruta de una vez y para siempre, no más rotondas, no más retomar y volver a andar, era cuestión de llegar a destino. Miró por sobre su hombro y lo vio sentado todavía, con ambas manos aferrando ese absurdo teléfono y los ojos empapados fijos en ella, suplicantes pero ciegos, llenos de un amor inmenso por una persona que ya no existía, por un corazón que había dejado de latir.
Volvió a observar su mano pálida en la puerta, bastaba sólo hacer una mínima fuerza y girar... a lo lejos escuchaba los golpes desesperados que retomaban contra el vidrio, hacía falta dar media vuelta y un par de pasos... en su cabeza, la última palabra se debatía irrevocablemente mientras intentaba imaginarse cuál de las dos muertes sería peor.
martes, 12 de octubre de 2010
love is like a rainbow
pasan las cuadras, los autos, los semáforos verdes, amarillos y rojos, pasan los minutos y el cielo se hace naranja, quiero pintarme las uñas de infinitos colores y que tener tu mano entre las mías sea como tener el sol entre dos arcoiris, encontrar el tesoro en el camino y no al final, que llueva con sol, que los colores brillen para los dos.
martes, 21 de septiembre de 2010
crazy train

cruzo la calle apurada sin esperar el semáforo, corriendo apenas por detrás de un taxi, sigo unos metros más pero ya escucho la campanita y me freno junto a la barrera.
se escucha a lo lejos el sonido de las vías, del gigante que se acerca con rugidos de alerta. con el pulso a mil por el apuro en vano y la sensación de estar desperdiciando 5 valiosos minutos de mi vida, me dispongo a cederle paso a ese gran chucu-chú repleto de gente que viaja toda junta y toda revuelta, hacia un mismo destino pero con destinos diferentes.
ruido a acero imparable sobre ruedas, cada vez más cerca y se me vienen a la mente los versos de esa canción..
Hay días para quedarse a mirar
increíble mi suerte, atrapada entre lo inevitable y el bad timing, formando parte de ambos mundos pero estando bien afuera de ambos, con el espectáculo del sol que sube de a poco, y una sonrisa por que sí..
hay días en que hay poco para ver
muy poco para ver, realmente, parada ahí por arte de magia, la campanita indicando sutilmente que debo detener mi agenda por 5 minutos para ser el target de cientos de ojos que me ven desde la ventanilla pero que quién sabe si realmente me miran..
hay días sospechosamente light
se acerca sin prisa, entre tantos rieles desiertos como un intruso en el paisaje que comienza a ganar terreno. nadie más espera conmigo, ningún auto fundamenta la barrera, nadie llama a mi celular exigiendo excusas, ¿por qué tardás tanto?, casi con recelo canto los versos en mi mente.. sospechosamente light, sin imprevistos..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
se acerca sigiloso y pasa frente a mi en un remolino de metal caliente y pañuelos agitados por el viento, una mirada tras otra y otra, tan veloz que parece no moverse... y entonces sucede, el viento sobre la cara y el remolino es en mi cabeza: imágenes, perfumes, el sabor dulce del reencuentro platónico..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
y lo deseo con toda el alma, aprieto los ojos y esa bocanada tibia hace volar algunas lágrimas
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
no te vayas..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
tantas veces me escapé bajo tierra del paso a nivel, el paso a este otro mundo, y sin embargo ahora..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
que nunca le falte nada..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
chucu-chú, chucu-chú, los ojos mojados y un frío repentino
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
no me olvides..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
chucu-chú, chucu-chú, el tren, el corazón.
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
que se cure..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
chucu-chú, chucu-chú, cada vez más lejos
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
no te mueras..
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
chucu-chú, chucu-chú, y soy yo la que se va también
sábado, 11 de septiembre de 2010
péndulo

Estar bien, estar mal, no estar, todo es igual. Eventualmente se pasa de lo uno a lo otro, como en un juego. Cuando nada nos hace bien, lo que nos hace mal resulta una triste tentación, para saber que el corazón sigue latiendo, aunque no se escuche, aunque no tenga ganas. Nos aferramos, casi por instinto, casi por capricho, y comenzamos a caminar en la cuerda floja. Nos balanceamos lentamente, estar bien, estar mal, no estar, peligrosamente, estar bien, estar mal, no estar. Todo es lo mismo y seguimos caminando, cada vez más lejos de donde empezamos, miramos atrás y es tan borroso que nos asusta. Miramos adelante y lo que nos hace mal está ahí, ofreciéndonos la mano. La tomamos sin dudar y concientes de estar jugando con el doble filo. Sentimos la electricidad inmediata, nos llenamos de ese frío inevitable. Pero estamos vivos, eso es seguro, los latidos no mienten. Nos avisan que hay peligro, que no bajemos la guardia. Avanzamos más y la cuerda baila bajo nuestros pies, a un lado y a otro. Estar bien, estar mal. A un lado y al otro, estar bien, estar mal.
viernes, 3 de septiembre de 2010
máscara
Sonreís, y el miedo queda por detrás. Es tan fácil. Cerrar los ojos y verte, sonreír para seguir viviendo. Por la calle son tantos los ojos y te convencés que ninguno como ésos que alguna vez fueron tuyos. Sabés que es absurdo, y aun así sonreís porque nada te asusta más que mostrarte vulnerable.
viernes, 20 de agosto de 2010
sin título III
hoy es un día para cerrar la puerta y dejarte del otro lado, para que no me veas, para olvidar las máscaras y contar las flores del jardín de otro, cerrar los ojos e imaginar que las ventanas dan al mar, que es verano y todavía no te moriste, para evitar esas palabras pesadas, para quitarle a estos dedos los nudos de la razón.
sábado, 14 de agosto de 2010
contraste de fases
No soy esa que me ve desde el espejo, pero casi. Es mío el reflejo, pero no logra engañarme. Hay alguien más queriendo entrar en la foto, sin pedir permiso pero esperando su oportunidad. Mis contradicciones, mis sinsentidos, son su campo de batalla. Mira a través de mis ojos y se entremezcla con mis miedos como planta venenosa.
Cuando dudo soy ella, ese pequeño monstruo, cuando me cierro es ella la que muestra los dientes. Es la tormenta, pero también el aire fresco. Dos cargas opuestas que no pueden sino atraerse, dos caras de una misma moneda que no pueden más que darse la espalda.
Si presto atención puedo reconocerme debajo de ese escudo de piel, detrás de esos ojos cautos y esa lengua filosa. La risa, el roce, la chispa de locura, sepultados del otro lado de esa máscara que usa mi nombre, mi cuerpo y que dice ser yo. No nos entendemos y en el fondo somos la misma cosa, la misma esencia. Un mismo ser, dividido.
Cuando dudo soy ella, ese pequeño monstruo, cuando me cierro es ella la que muestra los dientes. Es la tormenta, pero también el aire fresco. Dos cargas opuestas que no pueden sino atraerse, dos caras de una misma moneda que no pueden más que darse la espalda.
Si presto atención puedo reconocerme debajo de ese escudo de piel, detrás de esos ojos cautos y esa lengua filosa. La risa, el roce, la chispa de locura, sepultados del otro lado de esa máscara que usa mi nombre, mi cuerpo y que dice ser yo. No nos entendemos y en el fondo somos la misma cosa, la misma esencia. Un mismo ser, dividido.
martes, 10 de agosto de 2010
hit the road, Jack

te esperé porque veía el mundo en tus ojos, el mundo de tu cabeza que amenazaba con envolverme, a su manera, a su tiempo. entendí que no podía apurarte, que tu libertad está precisamente en tus ganas de encerrarte en vos mismo y me encantó sabernos tan parecidos en nuestras diferencias. elegí seguir el mundo que querías, no el que inventaban tus ojos porque ya no me veían, no como antes, lo veía en mi mente, soñaba tu mundo y vos no me veías, pero ahí estabas, estábamos, juntos en el sueño pero nunca mirándonos, en un mundo que no era compartido y que se iba con sólo abrir los ojos.
de tanto no-mirarme me olvidé un poco, tu cabeza se volvió opaca, no brillabas para nadie, ni siquiera para vos, eras como un sol desperdiciado.
dejé de mirarte y fue lo mismo, igual de libre estando igual de encerrado, compartiendo tu mundo con todos pero tu cabeza opaca intocable, tu jaula. y no me animé a animarme, a avanzar hasta sentir la presión de tus límites, hacer ceder la cerradura, porque mis ganas no eran tus ganas y en tu mundo no existía lugar para mi libertad que no es jaula, que no es cabeza opaca intocable, mi sol que es estrella y es para todos.
y ya no te espero porque el tiempo es tirano y hoy, para mi, esperarte es no llegar. esperarte es no llegar nunca a ningún lado, y yo ya estoy cansada del camino.
viernes, 6 de agosto de 2010
epílogo
Tenía el maquillaje corrido, el pelo desordenado y esa actitud de mujer fatal un tanto desgastada. Estaba sentada en el piso la primera vez que la vio, con las piernas enroscadas como la serpiente que pretendía ser. Creía que el dolor era bajar de un atado a tres puchos por día o cortarse con papel. Se miraba las uñas descoloridas casi por hacer algo y no fue hasta que levantó la vista que él se dio cuenta que tenía la cara cruzada por una gran cicatriz. Trató con todo de no mirarla fijo y fracasó rotundamente. Ella le devolvió unos ojos sin ganas por detrás de los mechones de pelo rojizo, al tiempo que encendía un cigarrillo y le ofrecía una pitada. Aceptó sin saber por qué y sintió el sabor dulce que le había dejado al filtro, como una pequeña invitación. Se lo devolvió y recibió a cambio una ligera electricidad cuando sus dedos se rozaron. Mientras se sentaba, el frío palier se opacaba por la niebla y por la noche que se abría paso. El silencio era el marco ideal para ese ir y venir de soledades, del cigarrillo de boca en boca, del pasillo desierto y el humo formando remolinos entre los dos, franqueando ese abismo que entraba en los pocos centímetros que los separaban. Podrían haber pasado horas o tan sólo unos minutos, podría haberle hablado, preguntarle cómo se llamaba, cuál era su flor favorita, qué canciones la hacían llorar. Nada de eso importaba, su nombre, su historia, eran tan irrelevantes como esa cicatriz, detalles que le habrían interesado a cualquier espectador.
Fumaba pensando en la manera de irse, pero con cada bocanada comprendía que iba a permanecer ahí indefinidamente, junto a ella que no le hablaba, que lo atraía con la fuerza tácita de un imán delicioso, reduciéndolo a ser un pequeño y simple alfiler, a su lado irresistiblemente. Imaginaba cómo sería su voz entre esos labios… No, no necesitaba preguntas, le alcanzaba con contemplar a esa criatura adorable de ojos castaños y creer que bien podrían haber pasado horas, sabiendo en verdad que había pasado toda su vida.
Fumaba pensando en la manera de irse, pero con cada bocanada comprendía que iba a permanecer ahí indefinidamente, junto a ella que no le hablaba, que lo atraía con la fuerza tácita de un imán delicioso, reduciéndolo a ser un pequeño y simple alfiler, a su lado irresistiblemente. Imaginaba cómo sería su voz entre esos labios… No, no necesitaba preguntas, le alcanzaba con contemplar a esa criatura adorable de ojos castaños y creer que bien podrían haber pasado horas, sabiendo en verdad que había pasado toda su vida.
jueves, 5 de agosto de 2010
a momentary lapse of reason
Cansado, busca en su bolsillo. Encuentra las llaves, las usa, las devuelve a su lugar. Piensa en prender las luces pero desiste, no hay nada que ver ni nadie que lo vea llegar. Se descalza. En el suelo, los restos de una despedida apresurada, los pedacitos de su vida, inmóviles. Se dirige al baño, deja correr el agua, se detiene en el espejo. Trata de recordar de qué color eran esos ojos que apenas lo miran. Se enjuaga la cara, quizás un intento por refrescar la memoria, probablemente sólo un capricho de la rutina. Vuelve al espejo, más borroso, pero igualmente vacío. Tras una ducha rápida abre la heladera, la observa, la cierra. No sabe si tiene hambre, todo le sabe amargo.
Se refugia en el fondo del sillón, en las páginas de un libro ya leído. Lo hojea, lo devuelve a la biblioteca. Mira una película pero no logra seguir el ritmo de los subtítulos; los protagonistas le parecen previsibles, bien podrían ser él y ella, jugando a ser otros, a actuar un papel estúpido. La historia termina y el final feliz se le antoja ridículo. Cambia mecánicamente los canales sin detenerse en ninguno, hasta que se aburre. Vuelve a la heladera, pero entonces recuerda que ya no come y cierra otra vez la puerta. Maldita costumbre. Se le ocurre servirse un vaso de agua, pero tampoco. Nada sirve, él no sirve.
Los ojos oscilan sucesivamente entre la puerta y el teléfono, es consciente de que es inútil, es consciente de que es inevitable. Quisiera perder esa consciencia, acostarse, dormir sin soñar con su risa, despertar ayer.
Por la ventana entran voces ajenas, pero escucha algunas propias también, ecos, recuerdos, pensamientos. Se siente aturdido y no alcanza con cerrar las cortinas. Se siente solo y no alcanzan tantas voces para quitarle la nostalgia. No entiende en qué momento torció el rumbo, no entiende por qué no puede remediarlo. El cerebro adormecido y los ojos irritados le recuerdan sus errores, su triste vulnerabilidad. Se siente caer y sabe que no tiene aquellos brazos que lo salvaron tantas veces. Nada le importa, está decidido a corregirse, a cualquier precio, a cualquier resultado.
Descuelga el auricular y marca 8 cifras de memoria. Del otro lado, el tono de llamada, monótono, la nada, el mundo entero.
Se refugia en el fondo del sillón, en las páginas de un libro ya leído. Lo hojea, lo devuelve a la biblioteca. Mira una película pero no logra seguir el ritmo de los subtítulos; los protagonistas le parecen previsibles, bien podrían ser él y ella, jugando a ser otros, a actuar un papel estúpido. La historia termina y el final feliz se le antoja ridículo. Cambia mecánicamente los canales sin detenerse en ninguno, hasta que se aburre. Vuelve a la heladera, pero entonces recuerda que ya no come y cierra otra vez la puerta. Maldita costumbre. Se le ocurre servirse un vaso de agua, pero tampoco. Nada sirve, él no sirve.
Los ojos oscilan sucesivamente entre la puerta y el teléfono, es consciente de que es inútil, es consciente de que es inevitable. Quisiera perder esa consciencia, acostarse, dormir sin soñar con su risa, despertar ayer.
Por la ventana entran voces ajenas, pero escucha algunas propias también, ecos, recuerdos, pensamientos. Se siente aturdido y no alcanza con cerrar las cortinas. Se siente solo y no alcanzan tantas voces para quitarle la nostalgia. No entiende en qué momento torció el rumbo, no entiende por qué no puede remediarlo. El cerebro adormecido y los ojos irritados le recuerdan sus errores, su triste vulnerabilidad. Se siente caer y sabe que no tiene aquellos brazos que lo salvaron tantas veces. Nada le importa, está decidido a corregirse, a cualquier precio, a cualquier resultado.
Descuelga el auricular y marca 8 cifras de memoria. Del otro lado, el tono de llamada, monótono, la nada, el mundo entero.
domingo, 1 de agosto de 2010
(Nice Dream)
Es raro cómo en los sueños parece que vemos las cosas desde afuera, pero nuestra posición nunca es clara, no somos algo corpóreo sino más bien una especie de nebulosa, observamos todo y desde cualquier ángulo, conocemos personas aunque sus caras no sean familiares, sabemos lo que piensan y no dicen y si dicen realmente lo que piensan, sentimos a través de ellos, vivimos en ellos, son marionetas y nosotros los titiriteros que disponemos de sus hilos cuando le cerramos la puerta a la consciencia.
Para nosotros y a los fines prácticos, las personas existen en tanto tengamos de ellas algún recuerdo; en el sueño las inventamos, las creamos a nuestro gusto porque cuando nos despertamos no podemos revivirlas, ahí reside nuestra pequeña y sutil venganza, en ser los dueños absolutos, directores de orquesta que construyen sinfonías con notas inventadas porque la escala no es lo suficientemente amplia para nosotros, porque siempre queremos más.
El sueño es nuestro egoísmo en su más pura esencia, hacemos y deshacemos, quebramos reglas, voluntades, en el sueño deseamos a la mujer del prójimo, mentimos, robamos, matamos con la sangre más fría de todas.
En los sueños jugamos a ser Dios.
Para nosotros y a los fines prácticos, las personas existen en tanto tengamos de ellas algún recuerdo; en el sueño las inventamos, las creamos a nuestro gusto porque cuando nos despertamos no podemos revivirlas, ahí reside nuestra pequeña y sutil venganza, en ser los dueños absolutos, directores de orquesta que construyen sinfonías con notas inventadas porque la escala no es lo suficientemente amplia para nosotros, porque siempre queremos más.
El sueño es nuestro egoísmo en su más pura esencia, hacemos y deshacemos, quebramos reglas, voluntades, en el sueño deseamos a la mujer del prójimo, mentimos, robamos, matamos con la sangre más fría de todas.
En los sueños jugamos a ser Dios.
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